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338 kms. 4h 32′
Nos levantamos sin prisas y vamos a desayunar a una cafetería cercana al hotel, donde además de probar algún pastel típico alemán y tener un pequeño incidente al confundir la canela con la pimienta, recobramos fuerzas para la última etapa. Damos una vuelta por la estación, llena de tiendas y restaurantes y bajamos al andén.

Él tren a Aarhus es bastante pequeño y no se posiciona en la zona central del andén sino que queda escondido en un lateral de modo que casi se nos escapa.
Es un tren muy pequeño y lleno a hasta los topes incluidas un montón de bicicletas que la gente coloca como puede en él vagón.
Por suerte aquí sí que tenemos reserva. Me equivoco y echo a unas chicas de unos asientos hasta que me doy cuenta que soy yo él que se ha equivocado de coche. Cómo no protestaron quiere decir, y así lo comprobamos luego, que aunque se supone que aquí la reserva es obligatoria, hay mucha gente sin ella en ello tren. Viaja mucha gente de pie y a la que pueden ser sientan en los que quedan vacíos.

Él día es gris y de tanto en cuanto la lluvia aparece en los cristales de las ventanas. Él paisaje sigue siendo muy llano, lleno de granjas y extensos campos de cultivo. Muchos canales que vamos atravesando por largos puentes.
En la frontera hay control de pasaportes. Nos sorprende porque Dinamarca está dentro del espacio Schengen. Quizás lo hayan suspendido temporalmente por él tema de los refugiados.


Llegamos a Aarhus sobre las 15:30. Nos perdemos por la estación que conecta con otro centro comercial y salimos por la puerta más equivocada posible.
Por suerte no ya no hay Roaming y si Google Maps y gracias a ello encontramos a la persona que nos tiene que dar la llave de nuestro Airbnb y él apartamento. A 15′ escasos de la estación estación. Nuestro viaje de ida a terminado. Total unas 20-21h de trayecto y reales 33 horas. A quien no les guste él tren una tortura para nosotros una delicia.

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