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Gante – Bruselas – Gante
112 km en tren (1 h. 30 min) – 11 km a pié (2h 20 min) – 1,6 km en tranvía (6 min)
Salimos otra vez temprano y cogemos el tranvía a Gent-Sint-Pieters. El trayecto es un poco más largo hoy, 56 kms y tres cuartos de hora, pero Gante sigue siendo la mejor base para recorrer la parte flamenca de Bélgica.

El día está plomizo y llegamos a la Estación Central de Bruselas y bajamos hacia la ciudad. La primera parada es en una pequeña plaza frente a la estación donde suele ponerse un mercadillo, en la granja-cafetería, Aux Gofres de Bruxelles, toda una declaración de intenciones. No sabemos los horarios belgas pero son las 11:15 y está a tope. De ahí vamos a las Galerías de la Reina, que forma parte del conjunto de las Galerías reales de Saint Hubert, solución muy adecuada el clima de Bruselas y hechas a imitación de las de Milan, Están bien para pasear y chafardear. Y de ahí a la Grand Place.

Sinceramente Bruselas no me entusiasma. He estado dos veces, siempre con mal clima y no he sabido disfrutarla, ni fotográficamente, ni personalmente.

La Gran Place está a reventar de turistas y es tan grande que no es abarcable a nivel fotográfico salvo que tengas un ultra gran angular o un ojo de pez. Hay que hacer fotos individuales a cada uno de los edificios que tienen historia propia. Los más famosos son El Hôtel de la Ville (el ayuntamiento) y el Musée de la Ville (el museo de la ciudad).
Todos los edificios son muy recargados y cada uno tiene su historia. Con una buena guía, tiempo y paciencia, ninguna de las cuales tenemos, te puedes quedar varias horas solo en esta plaza.

Hay una celebración en mitad de la plaza con dibujos hechos con flores. No recuerdo muy bien el significado pero tenía su continuación en el ayuntamiento.

Estamos un ratito y marchamos por el lado Oeste de la plaza en busca del Manneken Pis.

El Mannequen Pis está cerca del centro. Fácil de encontrar con Google Maps o por el gentío que hay en torno a él. Lo primero que te sorprende al encontrarlo es su tamaño. Es como la Monna Lisa. Has visto tantas fotos de cerca que te lo imaginas mucho más grande. Los bruselenses lo van vistiendo según les parece y la actualidad, con mayor o menor gusto, pero es genial y encantador ver algunos de los disfraces o adornos que le han puesto. En el museo de la ciudad se puede parte de esa colección disfraces.

Otra acción, mucho más escondida y poco conocida es la Jeanneque Pis, en el callejón de la fidelidad. La versión femenina. Mientras que el Mannequen está a la vista y sin apenas protección, la Jeanneque está bastante escondida y protegida por una reja. Ya ha sufrido varios ataques. Sin comentarios.

Callejeando llegamos al Edificio de la Bolsa, de aspecto neoclásico y a la iglesia de San Nicolás, el patrón de los comeciantes.. El centro es como pasear por las ramblas. No nos hemos marcado objetivos, grave error, y confiamos en disfrutar de lo que nos vayamos encontrando, otro error en una ciudad tan grande como Bruselas.

 

Cansados del Centro, nos dirigimos hacia la estación, la pasamos y llegamos a la Iglesia de San Miguel y Santa Gúdula, que se empezó a contruir en 1226, con la estatua de Balduino en la plaza de delante y un ejército de pedigueños en la puerta. La catedral, de estilo gótico, preciosa, sobre todo sus vidrieras.

Luego seguimos caminando hasta el parque de Bruselas, cruzando grandes avenidas que nos muestran lo grande la ciudad y que el centro es sólo una pequeña parte. Tampoco tenemos tiempo, ni nos lo hemos planteado, de ir al Atomiun y pasamos por delante de la embajada americana, llena de cámaras, a las que saludamos, so riesgo de quedar fichados para siempre y regresamos por el parque, donde están poniendo un circo, hacia el centro.

Para comer, tras alabarlas bondades de las friteríes belgas, acabamos en una bastante cutre, la Maneken Frites. La comida pues bueno, ya sabemos donde entramos El sitio, buffff.

Después de esto de vuelta a la estación. Ya hemos tenido bastante de Bruselas, preferimos usar el resto de la tarde para ver mejor Gante.

De vuelta a Gante, sobre las 16:30, cogemos el familiar tram que nos lleva de la estación de Sint Pieters a la parada de Korenmarkt, Hoy hace sol y aprovechamos para ver Gent con otra luz, con lluvia es muy triste.
Es un recorrido similar al del otro día. La plaza del mercado, la del ayuntamiento, El famoso puente de San Miguel o Michielsplein, con vistas a los dos muelles. El Korenlei y el Graslei. Los atravesamos y seguimos por entre los canales hasta llegar al Gravensteen, el castillo de los Condes de Gante.

Por el precioso canal de Lieve nos dirigimos, entre edificios historicos, hasta el Rabot una de las puertas medievales de Gante. Las dos torres se construyeron después de que en 1488 Maximiliano de Austria intententase conquistar la ciudad por allí.

El viaje de vuelta al centro, durante del atardecer de un día de verano soleado en Gante, por el canal de Lieve,  es sencillamente espectacular.

Acabamos en la plaza de Vijdragmarkt, también preciosa en la puesta de sol, buscando un sitio para cenar y volver a a nuestro hotel, después de un día completo pero agotador

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